El duque de Lomasgrande, que acaba de suceder a su viejo padre, se distingue por estar todo el tiempo refunfuñando. Los rasgos de su cara están siempre tan arrugados que te preguntas si sabrá reír. Un domingo, explota la noticia. Llegan emisarios a todos los rincones del ducado y gritan alto y fuerte que está prohibido reír…
La educadora Jeanne Taboni Misérazzi y el creativo ilustrador Loren Bes nos brindan una historia sobre el poder imparable de la risa.
Jeanne Taboni Misérazzi es una autora especializada en literatura infantil y juvenil. Vive en la región de París, donde ha trabajado como profesora de niños y adolescentes con dificultades. Puedes obtener más información en http://taboni.e-monsite.com/
Animado por su propio éxito, Agustín gritó por encima de las carcajadas:
-Del mismo modo que no se puede impedir al viento soplar, jamás nadie podrá impedirnos reír ¡porque la risa es vida!
Este es un dulce cuento ilustrado sobre el poder de la risa. Sobre la libertad. El poder de expresarnos libremente.
Este duque es el siguiente sucesor al trono que prohíbe reír a sus habitantes y como consecuencia su pueblo se vuelve solitario, sin risa ni carcajadas.
Los niños no pueden reír, está prohibido. ¿Cómo puedes impedir reír a los niños? No hay fiestas, ni celebraciones con risa. Un pueblo silencioso.
No hay risa. Todos están callados con el temor de que si se les escapa la risa sean encarcelados por el Duque.
Este es un cuento que podría ser real si no nos damos cuenta que tenemos la libertad de elegir, de hacer lo que queramos, de reír, llorar, enojarse y de divertirse. Nadie nos prohíbe nada.
Somos libres.
Así que si tenemos esa oportunidad hay que aprovecharla, reír a carcajadas. Es bueno reír, la risa es poderosa, puede salvar vidas, puede ayudar a otros y sobre todo es saludable.
Ese es el poder imparable de la risa.
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